martes, 28 de febrero de 2023

Inteligencia artificial y periodismo, dos reflexiones

Unas incipientes reflexiones que crucé con Gabriel Sosa Plata en su espacio 

Media 20.1 de TV UNAM








Y además, una plática que sostuve con el comunicólogo Manuel Guerrero sobre las potencialidades, buenas y malas, de las nuevas herramientas que redactan y editan textos con inteligencia artificial, como ChatGPT.





lunes, 27 de febrero de 2023

Entorno para la censura: entre injurias y atentados

 


La semana pasada nació y murió una iniciativa de diputados de Morena para aumentar las penas para quien se atreva injuriar al Presidente de la República, vía la modificación de la Ley de Imprenta de 1917.

La propuesta fue rechazada hasta por el propio Andrés Manuel López Obrador quien dijo que no necesitaba eso, que en dado caso la vetaría y que él es partidario de la libre expresión de las ideas.

Hasta ahí, eso quedaría como una anécdota, si no fuera porque es reflejo fiel de lo que tanto se ha dicho de que una narrativa agresiva desde Presidencia, todas las mañanas, hacia los medios, genera un entorno hostil, fuera del control presidencial, que lleva a mentes radicalizadas a acciones peligrosas, cercanas a la mordaza o, peor aún, al asesinato.

El ataque al periodista Ciro Gómez Leyva, cuyo móvil se desconoce, por más que haya 12 autores materiales detenidos, es otra muestra de que hay quienes aprovechan esta coyuntura anti mediática, o para desestabilizar al gobierno (como sospecha AMLO), o para quedar bien con él y desde una visión deforme, “ayudarlo” en su tarea de gobierno quitándole críticos de enfrente.

El Presidente se ha mostrado contrario tanto al atentado como a la iniciativa de injurias, pero debería reconocer que él ha participado a crear ese entorno viciado que hace de los periodistas el blanco de fuerzas que él no puede controlar.

La frase “yo no sé de dónde salió eso”, refiriéndose a la Ley de Injurias, es sintomática de que hay quienes aprovechan su discurso para ir más allá y rebasar los límites de lo legal y lo moral para “hacer justicia”. O, como en el caso de Ciro, para desestabilizar a su gobierno, asesinando a uno de los hombres a los que más desprecia todas las mañanas.

Puede que Andrés Manuel tenga claro en su cabecita la diferencia entre enemigo y adversario, que tanto invoca, pero no tiene control sobre la forma en que sus palabras son interpretadas por grupos de choque o poder, o por mentes fanatizadas. Él es un líder popular y carismático, y sus palabras no pesan lo mismo que las de un ciudadano común y corriente. Tienen connotaciones diferentes a la del resto de los mexicanos.

Se antoja difícil que el mandatario rectifique, no está en su ADN enmendar sus acciones. Su firme creencia (aunque falsa) de que es el presidente más atacado de los últimos 110 años, desde Francisco I. Madero, lo hace obsesivo en sus referencias negativas a la prensa, a las cuales alude todas las mañanas a propósito de cualquier cosa, pregunta o tema. Siempre regresa de manera enfermiza a su cantaleta de que el 98% de los medios lo atacan.

Tampoco se ve que en su entorno cercano haya contrapesos que lo hagan reflexionar al respecto. Es por eso necesario que desde los medios se destaque que las narrativas excesivas crean entornos viciados, y que un Presidente responsable cuida sus palabras porque éstas valen diferente a la del resto de los mortales.


(Publicado originalmente en El Sol de México)

miércoles, 11 de enero de 2023

México y EU estamos cada vez mejor coordinados: Alejandro Mayorkas

El secretario de Seguridad Nacional de EU celebra el funcionamiento de las unidades de investigación transnacionales para detener a criminales

Fotos: Ulises Bravo
ALEJANDRO MAYORKAS, secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos


Por Alejandro Jiménez

La relación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad atraviesa un gran momento, a pesar de los grandes retos que nos acechan, como por ejemplo el narcotráfico y la migración, donde la responsabilidad es compartida, así como sus posibles soluciones, asegura Alejandro Mayorkas, secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, quien se dijo confiado en que la colaboración entre naciones se fortalezca.

En entrevista con El Sol de México, el secretario del gabinete del presidente Joe Biden reconoció que pese a las amenazas mutuas que comparten ambos países, mantenemos un diálogo al más alto nivel, de tal manera que estamos alineados en nuestras estrategias, lo que nos hace estar más fuertes que si fuéramos solos en este esfuerzo. “Estamos coordinados y la colaboración cada vez es mejor”.

A la pregunta de qué puede ser mejorado en esta relación el secretario de Seguridad estadounidense señala que ambos países están intensificando todos los días sus trabajos y modernizando su relación.

Sobre los esfuerzos hechos por México en este tema, señala que no los considera insuficientes, sino que ha visto avances significativos en los últimos meses. 

“Por lo que respecta a Estados Unidos hemos hecho un gran trabajo por mejorar la comunicación y el grado de colaboración con los mexicanos, proceso en el que además de protegerse de las amenazas externas también aprendemos de mejores prácticas de colaboración con nuestros socios mexicanos y viceversa”.

El funcionario celebra el funcionamiento de las unidades de investigación trasnacionales donde autoridades de Estados Unidos trabajan con sus socios mexicanos investigando y aprehendiendo criminales y llevándolos ante la justicia. 

“Hemos desarrollado un modelo tremendamente eficaz y seguiremos manteniéndolo, siempre dentro de los límites de respeto a la soberanías nacionales”.

Sobre el problema de las drogas y la crisis de fentanilo en Estados Unidos. Mayorkas ve un problema compartido, que no es culpa de solo una de las partes. Tanto percibe graves problemas en el tema de la producción como innegablemente serias dificultades por el alto consumo, lo que obliga a trabajar en ambos puntos de la cadena.

“Hay una evidente entrega y distribución de las drogas pero también una enorme demanda. Todos juntos, estos elementos conforman este gran reto que tenemos por delante”.


Migración: “buscamos atender las raíces del problema”

En materia de migración, Mayorkas también resalta la buena colaboración con el gobierno mexicano y destaca que las acciones de la administración Biden en la materia tienen como propósito aligerar la carga para México.

“Al hablar con las autoridades mexicanas les hemos dicho que reconocemos que muchos de los migrantes que se quedan de este lado de la frontera no son de nacionalidad mexicana, por lo que estamos trabajando para que las personas no tengan necesidad de migrar de sus países de origen, ni tengan que pagar a traficantes desalmados que no se van a preocupar de su seguridad y que sólo buscan quedarse con su dinero.”

Advierte que muchas de las acciones que su gobierno acaba de anunciar tienen como finalidad aliviar la situación del lado mexicano de la frontera y en los países de origen para que nadie tenga que emprender el viaje por México para intentar entrar de manera irregular a Estados Unidos.

“Hemos incluso desarrollado programas para que residentes en México pasen a nuestro país pero de manera segura y ordenada, lo que liberará las presiones de migrantes detenidos en la frontera.”

Sobre el posible riesgo de que entre los migrantes que se cruzan ilegalmente la frontera se encuentren ciudadanos de países que representan una amenaza para la seguridad estadounidense, Mayorkas asegura que cuentan con sistemas de control muy sofisticado para detectarlos, por lo que si bien no deja de ser una posibilidad, ésta se reduce significativamente

El secretario de Seguridad Nacional estadounidense abordó también la dimensión social de la migración, pues reconoce que es un problemas con raíces económicas, que no se va a detener con acciones policiacas fronterizas.

“He estado en México ya varias veces, he tenido el honor de reunirme con el presidente López Obrador y con el canciller Marcelo Ebrard, y hemos platicado insistentemente en invertir en los países en los que se originan las migraciones, de tal manera que podamos atender las causas raíz que los hacen abandonar sus países, dejar su nacionalidad para irse a un país que ni siquiera habla su idioma. Este combate a las raíces sociales del problema es un tema que compartimos ambos gobiernos.”

Cuestionado sobre el plan de ayuda al triángulo origen de la migración, El Salvador, Honduras y Guatemala, señaló que su gobierno americano, vía diversas dependencias de atención regional, ha invertido ya grandes fondos para este propósito, y el sector privado de Estados Unidos ha puesto 3 billones de dólares en esos países de América Central, para que sus ciudadanos sean capaces de subsistir en sus países y no tengan que dejar sus casas.

Finalmente, sobre la mayoría republicana en el Congreso americano, que pide de manera ruidosa endurecer las acciones contra México, ampliar el muro o sancionarnos por no detener el flujo migratorio y de estupefacientes, Alejandro Mayorkas dije sentirse confiado en el actual grado de fortaleza que ha alcanzado la relación bilateral, de tal manera que cualquier expresión en el Congreso de mi país no la altere, pues la procuramos. 

“No tengo ninguna razón para estar preocupado por que las expresiones domésticas dañen la relación entre nuestros países. El presidente Biden está empeñado en que sean mejores cada día, tenemos a un gran embajador en Ken Salazar que trabaja para que ello sea así.”.




Entrevista publicada el 10 de enero de 2023 en El Sol de México

https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/politica/mexico-y-eu-estamos-cada-vez-mejor-coordinados-alejandro-mayorkas-9444995.html



lunes, 9 de enero de 2023

Como en Dinamarca...

 


Sí, al igual que el Presidente Andrés Manuel López Obrador, todos queremos que los servicios de salud públicos de México sean equiparables con los de los países escandinavos, donde el Estado de bienestar es capaz de proporcionarlos con calidad, calidez y oportunidad.

Sin embargo, este buen deseo no se corresponde con la realidad presupuestaria del país, pues en 2023 para infraestructura económica, donde se incluyen los proyectos insignia del gobierno la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, se destinaron 470 mil millones de pesos, mientras que el de salud sólo tuvo un aumento marginal para quedar en 209.6 mil millones de pesos.

Cualquier trabajador del IMSS, ISSSTE, Secretaría de Salud y, sobre todo, cualquier derechohabiente sabe que las citas en estas instituciones se asignan con meses de diferencia; los estudios rutinarios de sangre, tomografías, rayos X, se calendarizan dos o tres meses adelante, pese a ser urgentes muchos de ellos. Que hay carencias en quirófanos y equipos.

Un paciente que llega a Urgencias sabe que no hay sillas de ruedas ni camillas, que los familiares pagan medicinas en farmacias privadas ante las carencias, un enfermo puede pasar días en pasillos en lo que hay camas para subirlo a piso.

Los errores en adquisiciones de medicinas en esta administración son enormes y el desabasto criminal.

Quien se enferma del estómago, o gripa o algo considerado menor, no va al sector público a perder el día y que le marquen falta, sino a las clínicas instaladas en farmacias privadas, que han cubierto esa ausencia del Estado. Clínicas que, por cierto, no gustan al subsecretario de Salud, López Gatell, pero contra las que no puede ir porque sabe que le resuelven un problema al insuficiente servicio de salud público.

Pululan las ambulancias “patito” que asaltan y timan a familiares de víctimas de accidentes, porque el sector salud sólo tiene ambulancias para traslados programados pero no para emergencias.

Para colmo, el servicio de emergencias otrora sólido, la Cruz Roja, se encuentra en crisis, sin financiamientos privados, con el hospital de Polanco cerrado, y despidos de paramédicos a un ritmo de 20 por día.

El presidente se ha quejado de la distribución inequitativa de médicos y falta de ellos en zonas rurales o de gran peligro, para lo cual ha traído médicos cubanos.

Es decir, el problema no es la calidad de la medicina mexicana sino su infraestructura. Carece de recursos para ser mejor, para tener más hospitales, más médicos, más medicinas, más laboratorios, para atender a más personas más rápido. 

Es un problema de dinero, pero el presupuesto no lo refleja. Se priorizan los programas de capricho y no la salud de los mexicanos.

Aun así se confía, como si todo fuera cosa de rezar o esperar un milagro, a que estaremos como en Dinamarca en menos de 12 meses. El rezago es enorme y la verdad es que no se ve que eso sea algo más que un buen deseo.


Al respecto, un análisis de Integralia, de Luis Carlos Ugalde, concluye sobre el sistema de Salud en 2023:





Columna publicada originalmente el 7 de enero de 2023 en

https://www.elsoldemexico.com.mx/analisis/disco-duro-como-en-dinamarca-9431459.html


miércoles, 23 de noviembre de 2022

La nueva disputa por la nación




El propósito del Presidente es explícito: cambiar al INE, para que nunca más vuelvan a ganar las elecciones los corruptos neoliberales del PAN, PRI y PRD. Que mejor lo integren consejeros de Morena, el padrón regrese a Gobernación y de esta manera se estarían “blindando” las elecciones futuras para que nunca más regrese el conservadurismo.

Palabras más, palabras menos, es la idea expuesta todas las mañanas pre y post marcha en defensa del INE por López Obrador, quien puso como gran ejemplo de sus dichos que si no hubiera habido lo que él considera “fraude” en 2006, el país se hubiera enderezado desde entonces, no hubiera habido guerra contra el narcotráfico ni la corrupción del peñanietismo. “Eso es lo que queremos evitar de nuevo”, dijo.

El problema con su argumentación es que es antidemocrática, porque acabaría con la libertad de expresión, opinión, pensamiento y derecho a votar de millones de mexicanos, sólo porque no apoyan su transformación. Sería el triunfo, por la fuerza, del pensamiento único.

Es tramposa, porque asume explícitamente que con funcionarios nombrados “por el pueblo”, o sea él y su partido --no nos hagamos tontos--, se garantizaría que nunca gane la oposición. Ellos se encargarían de “proteger” la transformación. Llegar incluso a cometer “fraudes patrióticos” con tal de salvar a México de los neo porfiristas.

Y nada de que él sería respetuoso de la independencia del INE, o del Legislativo. Ya vimos, por ejemplo, lo que dice de los ministros de la Suprema Corte que él propuso y dice que “le fallaron”, porque llegan a votar en contra “del pueblo”, es decir, de algunas de sus propuestas. Él solito reveló que tenía la expectativa de que sumisamente se olvidaran del Estado de Derecho y votaran a favor todo lo que él mandara, fuera o no legal. “No me vengan a mí con que la ley es la ley”.

Donde él ve fallas del sistema los demás vemos contrapesos a un poder omnímodo. Así debe ser.

Él puede hablar por sí mismo y decir que lo hace con la mejor de las intenciones, pero quién responde por futuros gobernantes que con un poder así pueden enloquecer, o quién responde por los militares de futuro, empoderados desde ahorita pero sin controles futuros. Sería el umbral del poder absoluto que envilece absolutamente.

Ya sabemos que el Presiente usa unos muy elementales lentes bifocales: sólo ve pueblo bueno y pueblo malo, no ve el país heterogéneo, actuante y plural que es México. No respeta disidencias. Ahí es donde los ciudadanos debemos prender las alertas y recordarle que es sólo un simple mortal con poder temporal y que la democracia implica alternancias, participación ciudadana, respeto a las ideas de los demás, que a veces se gana y a veces se pierde.

Que debe convencer a la ciudadanía de que su transformación es buena por la vía de la obra de gobierno y no secuestrando al Estado mexicano para servir a una sola causa o persona.

Estamos viviendo una real disputa por la nación, pero no entre liberales y conservadores como ingenuamente se nos quiere vender, sino entre demócratas y autoritarios. La democracia debe prevalecer y la deben promover todos los partidos, comenzando por Morena.



Texto publicado originalmente en El Sol de México

lunes, 3 de octubre de 2022

David Huerta: No leer poesía es vivir una vida pobre, gris y desabrida



En entrevista que me concedió para El Sol de México a finales de 2019, el poeta fallecido este 3 de octubre compartió su visión de la poesía, en particular de la mexicana. 
David Huerta fue una de las voces más reconocidas de la lírica mexicana en las últimas décadas.

 



Existe la hipótesis de que la poesía en México se encuentra muy débil, que fuera del circuito intelectual poco es lo que permea hacia la sociedad en general, que ni en las escuelas se lee… ¿Es correcta esta visión de que la poesía en México está muy olvidada?


No estoy de acuerdo con esa visión por razones que trataré de exponer tan claramente como pueda. Antes debo hacer una serie de precisiones sobre la palabra “poesía”, según el contexto en el que aparece.

Cuando la utilizamos como en estas preguntas, debemos entender “poesía culta”, es decir, la de los autores que están consagrados canónicamente en los libros de historia literaria, comenzando con los poetas anteriores a la Conquista en el siglo XVI, que el llorado maestro Miguel León-Portilla compiló en antologías beneméritas publicadas en los años sesentas del siglo pasado.

Luego vienen los poetas de los tres largos siglos del México virreinal, con la figura de sor Juana Inés de la Cruz, en la segunda mitad del siglo XVII, en el centro; una manera muy injusta de ver ese periodo de nuestra historia y de nuestra cultura, injusticia que le debemos a la generación liberal, tan admirable, pero con opiniones muy discutibles en el terreno de la cultura y de la poesía en particular.

Más tarde vienen los poetas neoclásicos y románticos de los siglos XVIII y XIX; para terminar con las generaciones modernas, a partir de López Velarde y los discípulos y seguidores de Rubén Darío en México. Eso no es ni siquiera un apunte histórico de la “poesía culta” en México sino una serie de toscos brochazos para que tengamos una idea general. Pero esa es solamente la poesía culta, de los autores consagrados; no considero aquí la poesía popular que Gabriel Zaid tuvo el acierto de compilar, selectivamente, en un libro muy valioso que se llama Ómnibus de poesía mexicana, en el que caben desde los letreros en los baños públicos hasta el monumental poema Muerte sin fin de José Gorostiza, pasando por canciones, albures, dichos, canciones infantiles, proverbios, es decir, toda una serie de expresiones en las que el lenguaje intencionado tiene un papel cardinal: no el lenguaje instrumental (“pásame el salero”, “dígame cuánto cuesta el boleto del Metro”…), sino una forma de organizar, de disponer las palabras con una intención, una voluntad específicamente expresiva. Es un arco muy amplio. Se ha dicho que los mexicanos hacemos juegos de palabras hasta en la sopa, literalmente, cuando nos sirven precisamente sopa de letras. Es verdad. El ingenio verbal del mexicano está documentado en ese libro de Armando Jiménez que se llama Picardía mexicana, un clásico en el que pueden leer muchísimos versos que son expresión popular de ese lenguaje intencionado que por muchos lados colinda con la poesía.

¿Las editoriales la promueven?

No, por las peores razones. Razones enteramente mercantiles: la profunda estupidez que relaciona el dinero con el valor de las cosas. Pero eso puede decirse de la mayoría de las editoriales comerciales, no del puñado de magníficas editoriales de nuestro país que publican poesía y lo hacen del modo más digno imaginable, como Era y hasta hace un par de años el Fondo de Cultura Económica.

Es un círculo vicioso: las editoriales comerciales dicen que la poesía no se vende, pero si uno observa la situación con cuidado, verá que no se vende porque no la mueven o no la promueven: ellos mismos han creado ese mito y lo repiten y lo obedecen ciegamente. Han vendido una cantidad enorme de libros que no valen nada y tan campantes; pero eso sí, “la poesía no se vende”: ellos, esos editores, son en buena parte responsables del estado desastroso en que se encuentra la lectura en México.

¿Dejan dinero a editores y poetas las ediciones de libros del género?

No sé ni le he prestado atención a ese fenómeno comercial, si así se le puede llamar; en realidad es la consecuencia de un descuido descomunal alimentado por la ignorancia de todos esos empresarios y gerentes, metidos en ese círculo vicioso del que acabo de hablar. A propósito del premio de la FIL, me ofrecieron publicar un libro de poemas míos, una antología,en una de esas editoriales trasnacionales, hacerlo muy rápido, y me negué en redondo: me pareció oportunista, poco profesional y muy desagradable; en cambio, cuando en Era me pidieron un libro de poemas, inmediatamente (o casi) se los entregué con gran gusto.

 

 
Lo mismo con mis ensayos, que van a aparecer en la extraordinaria editorial, más o menos nueva, dirigida por Tomás Granados Salinas: las ediciones de Grano de Sal. Lo mismo debo decir de otra editorial llamada Cataria, cuyo segundo título será un libro mío de ensayos cuyo subtítulo es sencillamente Sobre poesía. En la FIL van a publicar en un buen tiraje (10,000 ejemplares) una pequeña selección de mi poesía que se va a distribuir gratuitamente, lo cual me llena de alegría. Una observación que me importa hacer: la poesía no es un “género literario”. Es la literatura misma, su sangre y su sentido.

¿Qué hacer para incrementar su consumo? ¿Se puede “poetizar” al país por decreto?

Desde luego que no, esos decretos nunca funcionan. La sola idea de “poetizar al país” me parece extraña. No somos Rusia, donde la lectura de poesía forma parte de los hábitos nacionales; somos un país muy atrasado en muchos terrenos, incluido éste, sin la menor duda. Alguna vez en México la poesía estuvo en auge, pero ya no: uno de los efectos devastadores y estupidizadores del capitalismo rampante. ¿Qué puede hacer un librito de poemas, tan desarmado él, tan poco “espectacular”, junto a la televisión comercial o las tabletas electrónicas o los teléfonos celulares?

 

Pero se sigue pensando que la culpa es de los poetas y de los poemas. Todo mundo piensa así, pero en realidad es una exageración decir que “piensan”; en realidad responden, reproduciéndolos, a una serie de prejuicios y tonterías que circulan incesantemente. 

En México se sigue leyendo poesía como se ha hecho durante generaciones. Pero seguimos pensando que si no se venden libros de poesía eso significa que no se leen poemas. Me consta que en multitud de familias mexicanas hay libros de poesía que se han conservado en las casas durante varias generaciones y que se leen aún. Por eso digo que se sigue leyendo poesía; decir que no se hace es una opinión indocumentada que nada más le ha prestado atención a lo que se vende ahora, o no se vende: una visión estrecha, enfocada en el dinero, en el comercio.

Algo me llamó la atención en torno al centenario de la muerte de Amado Nervo. En las conmemoraciones por ese aniversario, el presidente López Obrador dijo que Carlos Pellicer, tabasqueño como él, quiso enseñarle el valor de Nervo pero que él prefiere poetas “comprometidos con las causas populares” (creo que fueron sus palabras; sin duda era la idea), dejando ver que consideraba a Nervo un poeta aristocratizante o, como le gusta decir, fifí; ignora o hace como que ignora (no sé qué es peor) que Amado Nervo es el poeta más popular de nuestro país: pertenece al pueblo hace ya muchos años, y hace más de un siglo, tuvo una celebridad inmensa, una popularidad extraordinaria y el pueblo lo ha hecho suyo. Quién sabe la razón de que López Obrador renunciara a aprender de Pellicer algo tan sustancioso, tan valioso, tan importante.

¿Los medios de comunicación influyen en esta falta de difusión?

Los medios de comunicación no tienen el menor interés en la inteligencia: están concentrados en el rating. He oído decir que no hay nada más viejo que el periódico de ayer y yo suelo complementar esta afirmación con otra: no hay noticias más frescas que las que nos dan los buenos poemas.

¿Es el gobierno quien debe promover su consumo vía campañas oficiales de propaganda y difusión de libros?

Evidentemente, sí. Pero los gobiernos mexicanos no tienen un especial interés en que la población entienda, piense, analice, discierna, sea capaz de criticar, es decir: todas esas recompensas de orden intelectual que da la lectura. No: mejor que los votantes vivan atarantados por el discurso oficial, por la publicidad, por la estridencia del comercialismo, antes de que se enfrenten, ¡Dios no lo quiera, ni el señor presidente!, a un libro bien pensado y bien escrito, como hay tantos, por fortuna, en nuestra literatura.

¿Qué ha dicho la 4T (el gobierno de AMLO) al respecto? ¿Promoverán la cultura?

Lo que hay que decir es desolador y está a la vista de quien quiera verlo; parte del final de mi respuesta anterior tiene relación con el gobierno actual. La Secretaría de Cultura sobrevive de milagro y hay que defenderla con todos los medios legales y legítimos a nuestro alcance; por otra parte, la Secretaría de Cultura del gobierno de nuestra capital (CdMx) ha tenido grandes problemas para cumplir con sus compromisos: la prueba está a la mano con la parálisis del apoyo económico a centros culturales como la Casa Elena Poniatowska y la Casa del Poeta Ramón López Velarde.

Los funcionarios altos y medios dicen o sugieren “acudan a la iniciativa privada”; pero eso no es fácil. Un panorama muy desolador en el que parece valorarse algo tan extraño como el “rap en otomí” pero se deja morir o agonizar centros culturales como los que he mencionado. Nunca he escuchado un rap en otomí y quizá sea interesantísimo; pero es tan extraño como un artículo sobre física cuántica redactado en falisco. Vaya, hay mucha demagogia. Me gustaría saber si los jilgueros y aduladores del gobierno actual, y los propios altos funcionarios, pueden recitar medio poema de Netzahualcóyotl o un tocotín de sor Juana en lengua mexicana; si no saben, entonces su defensa de las “culturas originarias” es pura demagogia, politiquería barata, hipocresía pura y dura. Ah, y además conservadurismo paternalista disfrazado de un progresismo chirle.

Además de tu caso, ¿quiénes son los poetas mexicanos más destacados de la actualidad?

Hay poetas extraordinarios en México. Coral Bracho y Elsa Cross son nombres que me vienen de inmediato a la mente. Pero hay otros, muchos otros, desde luego: Francisco Segovia, Antonio Deltoro, Javier Sicilia, José Luis Rivas, Luis Cortés Bargalló, Luis Vicente de Aguinaga, Víctor Cabrera, Paula Abramo, Maricela Guerrero, Elisa Díaz Castelo, Pedro Martín Aguilar, Lázaro Tello, Jorge Ortega, Óscar de Pablo, Emiliano Álvarez, Sara Uribe, entre otros.

 

Javier Sicilia vivió una tragedia familiar y personal realmente espantosa y para mí representa una porción importante de lo que mi amigo y camarada Federico Campbell llamaba “la reserva moral de la sociedad”, además de que es un poeta muy bueno, muy profundo, que como protesta por la violencia en que los gobiernos sucesivos (incluido el actual, en 2019) han permitido que se hunda el país, abandonó la poesía; sus amigos le hemos pedido que vuelva y ojala escriba más poemas, que mucha falta nos hacen.

En el mundo, ¿cuáles autores están marcando la pauta en este género?

Pienso en el chileno Raúl Zurita, en el norteamericano Mark Doty. Ya murieron tres de los más grandes: el irlandés Seamus Heaney, el santalucí Derek Walcott, el ruso Joseph Brodsky. Dejaron un legado formidable. En México, sus traductores son ilustres: de Walcott, José Luis Rivas; de Heaney, Pura López Colomé.

Dos palabras sobre Raúl Zurita. Es un poeta visionario y político: su política es visionaria y sus visiones tienen un trasfondo histórico de enorme valor. El primer poema que de él conocí se titula El desierto de Atacama y es un canto trágico a la naturaleza y a los heroicos chilenos que se opusieron a la dictadura que atormentó su país desde 1973. Zurita nunca ha abandonado su forma de pensar y de hacer poesía; para mí es un ejemplo de cómo debe comportarse un poeta: sin compromisos sino radicalmente, sin concesiones, con una atención suprema al mundo, a la realidad, a los sueños, a todo. Lo admiro enormemente y ha sido un maestro a la vez distante y cercano, pues atesoro sus libros con mucho amor.

¿Qué les diría a los jóvenes interesados en hacer y difundir poesía, para animarlos a seguir... o a lo mejor para desanimarlos?

Les diría, primero que nada, que lean poesía. Si no lo hacen, no pasa nada, desde luego; pero inevitablemente vivirán una vida pobre, limitada, gris, desabrida. La verdad, los grandes lectores son grandes vivientes, como diría Nieztsche. No leer, pudiendo hacerlo, es como aceptar mansamente la ceguera, pues quienes no leen están como ciegos.



¿QUIÉN ES?
Nació en la Ciudad de México el 8 de octubre de 1949, estudió en la Preparatoria Nacional y Filosofía y Letras Inglesas y Españolas en la UNAM.

Ha sido coordinador de talleres literarios en la Casa del Lago de la UNAM, en el INBAL y en el ISSSTE, y ha impartido cursos de literatura en las fundaciones Octavio Paz y para las Letras Mexicanas. Desde 2005 es maestro en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) y en la UNAM mantiene la cátedra Poesía en lengua española.

Se ha desempeñado como secretario de redacción de La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, director del Periódico de Poesía de la UNAM, coordinador del suplemento cultural de Cisa (hoy Agencia Proceso) y miembro del consejo editorial de Letras Libres y es colaborador frecuente en muy diversos medios de comunicación.

Ha dictado conferencias y lecturas en todo el país y en el extranjero. Incluyendo las universidades de Princeton, Harvard, Oxford y Cambridge.

Es maestro universitario desde 2005 en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) y en la UNAM mantiene la cátedra Poesía en lengua española.

Ha sido ganador de los premios de poesía Carlos Pellicer (1990) y Xavier Villaurrutia (2005). En diciembre de 2015 obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el campo de Lingüística y Literatura y en 2016 fue nombrado Creador Emérito del Sistema Nacional de Creadores de Arte, y en 2018 el Premio Excelencia en las Letras José Emilio Pacheco.

OBRAS
El jardín de la luz (1972)
Versión (1978)
Incurable (1987),considerado uno de los mejores de la poesía en lengua española
Los objetos están más cerca de lo que aparentan (1990)
El azul en la flama (2002)
La calle blanca (2006)
La mancha en el espejo. Recopilación de su obra poética, 2 vols. (2013)
El ovillo y la brisa (2018)

miércoles, 10 de agosto de 2022

"No matarás", la guía ética de AMLO



Disco duro | “No matarás”

Por supuesto que el debate por la seguridad en el país no pasa por la soberana estupidez de “armar a todos los ciudadanos”, como lo propuso “Alito” Moreno, esa caricatura de presidente que tiene el PRI, y que trató de desviar la atención de sus propios escándalos con esa fallida sombra de humo.

No. El debate está en Palacio Nacional, en el corazón de una estrategia que se ha simplificado en los “abrazos no balazos”, pero que tiene algo más de fondo: la negativa del Presidente de la República, jefe supremo de las Fuerzas Armadas, de dar la orden de ejercer fuerza letal contra delincuentes y criminales.

Campea en él el dilema ético de no matar a ningún ser humano, en obediencia a sus respetables y personales convicciones religiosas. El problema es que él es el vértice del Estado mexicano, que, según nuestra tradición constitucional, tiene el monopolio legítimo de la violencia.

Toda la semana el presidente López Obrador se ha encolerizado cuando le tocan el tema de la inseguridad: alude a que la violencia no se combate con violencia (su mantra ético-personal) y acto seguido desvía el tema, regaña, dice que nadie criticó a los anteriores presidentes, que se investigue a Calderón, que los religiosos están apergollados por el poder económico, que mienten, que es falso ese mito de que les cobren “derecho de piso”, que se exagera por amarillismo el asesinato de periodistas, que como nunca se dan becas a los jóvenes para que ya no anden de narcos.

Se autoengaña con las cifras de la inseguridad que en términos generales refieren que la violencia está, en el mejor de los casos, en los mismos niveles del sexenio de Peña Nieto, aunque hay delitos que se han exponenciado.

“Pero el robo de autos ha bajado”, como si eso fuera consuelo para quienes han perdido su tranquilidad, bienes o vidas por culpa de los criminales. “Pero me levanto a las seis a escuchar el parte de seguridad y ajustar la estrategia; nadie antes lo hacía”. Pero la cruenta realidad se aparece brutal en las cifras, revelando la inutilidad de tales reuniones.

La renuncia del primer mandatario a ordenar la muerte de cualquier ser humano conlleva, sin embargo, que los criminales gocen del mejor momento que pudieron haber imaginado para extender control sobre el territorio y ya sobre pedazos importantes del aparato económico.

Tiene razón cuando dice que en el pasado las balaceras y zafarranchos con cárteles y delincuentes no resolvieron el problema. Fox, Calderón y Peña Nieto fracasaron. Pero irse al otro extremo, al de la inacción total, es entregar el país a los criminales envuelto y con moño.

Esperar una generación a ver si los actuales criminales se convencen de que van por mal camino y que es mejor cobrar un beca mínima a obtener ganancias millonarias traficando droga y que lo mejor es volverse agricultores, suena sensato, pero desesperantemente irreal cuando hoy hay personas secuestradas, en lo que lee este texto hay 9 muertos más, un empresario es despojado de sus ganancias lícitas, alguien es forzado a abandonar su lugar de origen por la violencia, o unos hijos no verán más al padre al que hoy matarán en su presencia.

Como todo problema complejo, la solución seguramente está en un punto medio, donde el uso racional de la fuerza, guiada por la inteligencia civil y militar, sumando un combate efectivo al lavado de dinero, más los apoyos sociales, todos juntos creen las condiciones para acabar con los incentivos delincuenciales.

Entender esos incentivos, que van más allá del dinero, sería el corazón e inicio de cualquier entendimiento del fenómeno y, tal vez, el principio de una solución que no se ve cercana de momento.

Dejar que las convicciones personales empañen los deberes de Estado debe ser todo un dilema, pero tiene que ser resuelto pronto o se perderá a la sociedad y de paso al Estado.



(Texto originalmente publicado en El Sol de México, el 2 de julio de 2022)