martes, 7 de junio de 2022

Matan periodistas ¿y a mí qué me toca hacer?


Retomo el blog con este pronunciamiento de la ONG de Sergio Aguayo, Propuesta Cívica, para emprender acciones que protejan a los comunicadores de este país, sobre todo a los más desprotegidos en los estados de la República.




¿Y A MÍ QUÉ ME TOCA HACER?.... para resguardar la libertad de prensa

Este 7 de junio conmemoramos el Día de la libertad de expresión en un año marcado por la violencia contra periodistas en México, han asesinado a 11 periodistas este 2022; desde el año 2006 a la fecha han sido asesinados más de 140 periodistas y desaparecido al menos a 20 comunicadores. No hay nada qué celebrar, hoy varias regiones de México están en silencio, nadie se atreve a informar lo que ahí sucede; aunque también hay periodistas que pese al miedo e indiferencia social y de los propios dueños de medios de comunicación deciden no callar, contar historias, enfrentar la muerte de sus compañeras y compañeros para informar a pesar de todo.

Desde Propuesta Cívica entendemos que los cambios son progresivos, que un gobierno, una institución, una sociedad son generalidades que se mueven por seres humanos, por personas únicas que enfrentan realidades que en ocasiones les rebasan ante la crudeza de los hechos y su único escudo es la indiferencia; no buscamos cambiar al mundo con una campaña de comunicación, sólo queremos traerles de vuelta con acciones reales, tangibles y sencillas que pueden hacerles sentir que contribuyen en una problemática nacional que simplemente no termina.

Este 7 de junio lanzamos “¿Y a mí qué me toca hacer?” una campaña de comunicación que se generó a partir de la experiencia de Propuesta Cívica en la representación legal de periodistas y familiares víctimas de graves violaciones a derechos humanos. Reconocimos el poco interés social por los hechos, la nula memoria histórica, los constantes ataques públicos y el escaso reconocimiento y alianza de periodistas. Notamos un sector vulnerable, poco favorecedor para las nuevas generaciones y por ello, decidimos no callar, actuar a pesar de tener a la indiferencia como rival.

Dar un clic, leer, hablar, escuchar, analizar, imaginar, colaborar, publicar, compartir; hoy más que nunca todo lo que hagamos suma para ganarle la batalla a la indiferencia. Nosotros lanzamos hoy una serie de acciones concretas en beneficio de la libertad de expresión para autoridades, propietarios de medios de comunicación, periodistas, ONG’s, estudiantes y ciudadanía. A partir de hoy ponemos sobre la mesa propuestas que buscan apoyo para quienes quieren pasar de la indiferencia a la acción.

A lo largo del año emprenderemos acciones con este motivo, por lo que hacemos el llamado a sumar esfuerzos que, en un corto y mediano plazo, aporten a las bases de un cambio en la percepción de la sociedad hacia la labor periodística y que se reconozca la relevancia que tiene para la democracia en el país.


El lanzamiento está acompañado del siguiente video:





En lo personal me sumo a la iniciativa y sé que los medios en los que colaboro también lo harán. Sobre todo en la Alianza de Medios MX, que nació justo para sumar esfuerzos en defensa de la libertad de expresión y contra los ataques a los comunicadores.


martes, 19 de abril de 2022

"Nadie murió de Covid, mi señor... ¡nadie!"



Amigable, simpático, el chofer del camioncito que diariamente nos llevaba del hotel al estadio y de vuelta, un día se sinceró:

"Eso del Covid fue una patraña para tenernos controlados. Le puedo asegurar que aquí en Estados Unidos nadie murió de Covid, mi señor... ¡nadie!.

Venezolano de origen, me dice que ahí en Miami lo obligaron a vacunarse para poder trabajar. 

"Y pues soy pobre y no me pude negar, pero le aseguro que nadie vio a nadie morir. Nadie de mi familia se enfermó, ningún amigo, ningún compañero de trabajo.Todo eso fue inventando por las noticias, por el gobierno. Nos obligaron a usar un estúpido tapabocas que por fortuna ya nos quitaron... Nos querían ver humillados y callados y lo lograron... por un tiempo..."

Y en efecto, a principios de abril de 2022 ya pocos usaban cubrebocas en la calle, sólo los empleados federales o de hoteles o de servicios, los Uber. 

La sensación fue extraña porque había yo llegado de un México todavía con muchas reservas y contagios por omicron, con un vuelo donde todos por ley debíamos usarlo. Y de pronto, nadie. Todos confiados en sus vacunas o, peor aún,  no vacunados, porque Florida es uno de los estados de la Unión Americana más Republicanos y más reaccionarios del país, comenzando por su gobernador Ron DeSantis.

De pronto me encontré en un estadio deportivo lleno de personas sin usarlo, al aire libre, sí, pero todos juntos, apretados, gritando. Confieso que quitármelo fue liberador, una vez pasado el miedo inicial. Caminar en la multitud sin cubrebocas también fue como dar un salto al pasado, a cuando no teníamos miedo a contagiarnos, a morirnos. Fue un momento feliz.

Pero en el pequeño universo de prestadores de servicio y fanáticos del tenis con los que platiqué, vaya que eran reaccionarios y negacionistas. Un universo de personas de las que leía con frecuencia en los periódicos pero con las que no había conversado cara a cara...

Le refuté al operador de transporte, con cifras. Que el cubrebocas no era para humillarnos (aunque mi Presidente sí lo considerara así y su nefasto peón López Gatell) . Le conté de la experiencia mexicana, de los hospitales saturados, los amigos y conocidos muertos. Las revistas internacionales que referían los peores tiempos de la pandemia en otros países... nada lo convenció... la puntilla final para mi fue cuando me preguntó en que trabajaba...

"Soy periodista". 

-"Ah, pues no. ¿Ya ve? A usted le pagan para decir eso... Usted lee eso y lo cree por que trabaja en eso..."

Le juré que no, pero ya no insistí. No había forma de convencerlo de lo contrario...

Llegamos al estadio. Me despidió amable..."Disfrute su juego"

Eso hice.. sin cubrebocas...

lunes, 18 de abril de 2022

Doña Rosario Ibarra de Piedra, "Doña Bandera"

 De 1994 a 1999 colaboré de lleno en el equipo de trabajo del libro "México Armado. Crónica de la Guerrilla en México 1943-1981", editado por Editorial ERA en 2007, firmado finalmente por quien acabó dandole el cuerpo y quien tuvo la tenacidad para redondearlo que fue la gran periodista Laura Castellanos. Aun así yo hice el Epílogo de la obra y viene consignado en él todas las entrevistas que hice y mi participación en el acopio de información que se requirió.



Una de las personas que más activamente ayudó a ese trabajo fue doña Rosario Ibarra quien nos abrió puertas y nos ayudó a convencer a ex guerrilleros para que platicaran su experiencia. Muchos nunca habían hablado de su paso por esos movimientos. 

Doña Rosario fue generosa en extremo para ese trabajo periodístico. En una entrevista que le hice me dijo que ella era "Doña Bandera", porque nació un 24 de febrero.

El sábado pasado ella murió y en El Sol de México me pidieron hacer un texto con su perfil. Aquí lo comparto también.






Los primeros días de mayo de 1975, durante un homenaje a Alfonso Reyes en la tercera sección de bosque de Chapultepec, presidida por el Presidente de la República, Luis Echeverría, una mujer menudita se le acercó, decidida, y a pesar de las negativas del Estado Mayor Presidencial: era doña Rosario Ibarra de Piedra, entonces de 48 años de edad, quien le entregaba una carta y una denuncia de hechos sobre la desaparición de su hijo a manos de agentes investigadores del Estado mexicano.

Esa fue la primera vez que la opinión pública supo de María del Rosario Ibarra de la Garza, esposa del doctor regiomontano Jesús Piedra Rosales, nacida en Saltillo, Coahuila, el 24 de febrero de 1927.

Su hijo, también de nombre Jesús había sido detenido apenas el 18 de abril de ese mismo año por agentes de la Dirección Federal de Seguridad, comandada por Miguel Nazar Haro, como parte de la guerra emprendida contra los grupos guerrilleros que se expandían por el país. 

El joven Piedra Ibarra, de 21 años, estudiante de Medicina de la UANL, había sido detenido junto con un grupo de muchachos integrantes de la incipiente Liga Comunista 23 de Septiembre, acusados de haber tomado parte en el secuestro y asesinato del empresario Eugenio Garza Sada el 17 de septiembre de 1973. Se sabía que, después de haber sido torturado, fue trasladado a la oficinas de la DFS en la ciudad de México, pero a partir de hí se perdió su rastro, sin que ninguna autoridad asumiera responsabilidad alguna en su desaparición.

Años antes, la familia Piedra Ibarra ya había sido investigada y agredida por agentes de investigación, que buscaban a Jesús hijo, quien ya se encontraba en la clandestinidad. En 1973, tras el asesinato de Garza Sada, allanaron su casa y en 1974 volvieron a catearla, ahora con una agresión al doctor, al que le rompieron la columna vertebral.

El día de ese homenaje a Alfonso Reyes, el presidente Echeverría mandó a doña Rosario con el procurador Pedro Ojeda Paullada, sin que éste le resolviera absolutamente nada, y comenzó un peregrinar de décadas, que incluyó a todos los presidentes de México de la era moderna sin que hasta el día de hoy, que doña Rosario ha muerto, se sepa qué fue de Jesús Piedra Ibarra.

Dispuesta a no callar y a seguir buscando a su hijo y a otros jóvenes guerrilleros, fundó en 1977 el Comité Pro-Defensa de Presos Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos de México, mejor conocido como Eureka. Comenzaron una labor de búsqueda y difusión pública, hasta donde se podía en en ese entonces, de las fotografía de sus hijos, acosaban funcionarios de procuración de justicia, gobernadores, y nada. 

Desde su creación el Comité ha logrado encontrar a más de 148 personas desaparecidas con vida. Una de las frases que se le atribuye a dicho comité es “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”.

Doña Rosario tomaba información de presos políticos o de testimonios de sus familiares que le daban pistas encontradas sobre el paradero de su hijo dentro del Campo Militar Número Uno, o dentro del penal de Santa Martha Acatitla, lugares a donde acudía presurosa para intentar corroborar esos rumores, sin que nunca se le permitiera acceder a esas instituciones.

El 28 de agosto de 1978 las madres de desaparecidos comenzaron una huelga de hambre en las puertas de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. Ella querían llevarla a cabo dentro del templo, pero las autoridades eclesiales de la época no lo permitieron, por lo que su plantón quedó expuesto hacia la plaza del Zócalo.

Con la Ley de Amnistía del presidente José López Portillo, ese mismo año de 1978, fueron puestos en libertad 1,500 presos políticos, permitiendo el regreso de 57 exiliados al país y el desistimiento de más de dos mil órdenes de aprehensión. Mucho de ello, debido a la presión de doña Rosario quien, sin embargo, seguía sin encontrar a su hijo.

Nada pudo contener su búsqueda. Un año después de la huelga de hambre de Catedral, el 28 de agosto de 1979 el comité Eureka logró reunir en la iglesia de San Hipólito de la ciudad de Mexico, a madres de desaparecidos de Jalisco, Sinaloa, Nuevo León, Guerreo, Puebla y la Ciudad de México, con gran cobertura mediática para la época.

El 10 de diciembre de ese mismo año organizaron una marcha que reunió a más de 20 mil personas, lo que para la época era meritorio. De su original y nunca subordinado propósito de encontrar a sus hijos e hijas desaparecidos, conformaron el Frente Nacional contra la Represión por las Libertades Democráticas y la Solidaridad, que es el antecedente de las organizaciones de derechos humanos de la sociedad civil en México.

Cinco días después, de manera aleatoria y aparentemente sin un criterio claro, comenzaron a ser liberados detenidos en la guerra sucia, algunos de los cuales sus familiares daban ya por muertos al no tener noticia de su paradero.

Para 1982 su comité reportaba 525 personas desaparecidas, de ellas 33 eran mujeres, de las cuales tres estaban embarazadas al momento de ser desaparecidas.

Ese año doña Rosario fue la primera mujer candidata a la Presidencia de México. Fue arropada por el Partido Revolucionario de los Trabajadores, de filiación trotskista. Lo hizo, decía, más con un propósito de visibilización de su movimiento que por tener posibilidades reales de ganar. Fue diputada por ese partido, y en 1988 nuevamente alcanzó la candidatura a la Presidencia de la República. Fue nominada al Premio Nobel de la Paz en cuatro ocasiones: 1986, 1987, 1989 y 2006.

En 21 de abril de 2003, la Fiscalía para investigar los hechos de la guerra sucia consignó a dos símbolos de la las fuerzas policiacas que combatieron a las guerrillas en las décadas de los 70 y 80: Miguel Nazar Haro y Luis de la Barreda Moreno, ambos por la desaparición de Jesús Piedra Ibarra. Tras apelaciones legales, la Suprema Corte confirmó en noviembre de ese año que este tipo de delitos no prescriben y se procedió a su detención. Doña Rosario, sin embargo, no quedó conforme, quería saber de su hijo.

Impulsado por el Comité ¡Eureka! y el colectivo Hijos México, el Museo Casa de la Memoria Indómita abrió sus puertas el 19 de junio del 2012 para reivindicar a las personas víctimas de desaparición forzada (desaparecidas por motivos políticos).

El 23 de octubre de 2019, a 44 años de la desaparición de su hijo y cuando doña Rosario Ibarra tenía 92 años, el Pleno del Senado de la República aprobó otorgarle la Medalla de Honor Belisario Domínguez, pero siempre dijo que todos esos merecimientos no valían para ella tanto como la vida de su hijo jamás encontrado.



jueves, 17 de marzo de 2022

Narcovideos: apología del delito que descargan millones...

Recomiendo, antes de entrarle al texto, escuchar el video, para que se entienda la argumentación. 

Ni siquiera hay que dejarlo todo, con el primer minuto uno se da cuenta de lo que se trata:





De acuerdo con la agencia de inteligencia digital Metrics, ayer y hoy ha estado como tendencia principal de video en YouTube uno titulado, Así es la vida, del Grupo Firme, cuya narrativa lírica y visual corresponde a una célula de algún cartel de drogas en el país, que está encargada de salvaguardar una plaza, con sus caravanas de autos blindados, armas de todo tipo, y el mensaje de que la plaza se respeta y que ahí ellos mandan y no dudan en “bajar” a nadie. "Bajar" como sinónimo de matar.


En la rola mencionan que todas sus camionetas llevan de a tostón, que significa que están cargadas con metralletas calibre 50.


Se idealiza la vida de los sicarios como triunfadores con mujeres, armas poderosas y respeto social. “Probé esta vida y me gustó”


El video tiene mucha producción, se invirtió mucho dinero en él. No es como los primitivos narcocorridos que todavía llegan a pasar en Bandamax. 


Me sorprendió que esta franca apología de la violencia estuviera en las tendencias de redes hasta arriba con varios millones de descarga. 


Rascándole al tema resulta que es un grupo en efecto popular.  Lo oyen los muchachos de 18 / 25 años. Muchos adolescentes y ya no son los gordos de Sinaloa, sino tipos mas estilizados. Son batos más parecidos al Cartel de Santa o Santa Fe Klan. Puro narco... 


Próximamente se van a presentar en el Foro Sol contratados por Ocesa, así de jalón tienen.


Y el tema tiene varias aristas, ninguna nueva: ¿se vale hacer este alarde violencia? La apología de la violencia está penada por la ley. En la Constitución Política de México, en su artículo 6, señala que la libertad de expresión es un derecho fundamental y salvaguardado por el Estado, indica también que "la manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de tercero, provoque algún delito o perturbe el orden público".


¿Se puede normalizar lo anormal? Este es un debate pendiente en medios de comunicación y en el arte


Desde hace quizá más de 30 años, los narco corridos y más recientemente las narco series de televisión presentan la vida de los criminales como emocionante, plena de lujos, placeres y riesgos. Son piezas aspiracionistas. Muchos chavos en América Latina las ven y quieren llegar a ser como ellos. El gancho es la ilusión de acceder a dinero  fácil.


En algunas plazas del norte del país los narcocorridos están prohibidos, lo que ha sido duramente criticado por quienes defienden la libertad del arte para plantear problemas sociales.


Desde mi punto de vista una cosa es retratar la realidad, con todas sus crudezas, como sucede con muchas películas, y otra exaltar estilos de vida que giran en torno a la muerte, a la sangre, al dolor, de adictos y sicarios por igual.


No es moralismo. No se trata de "bajar" este solo video. Debe haber cientos iguales. Creo que el país ha tocado fondo en materia de inseguridad y no debemos hacer que los criminales ganen también la batalla cultural, por la cual normalizarían su alterado estilo de vida.


Creo también que este tipo de expresiones están amparadas por el dejar hacer dejar pasar de la actual administración, que ha decidido dejar trabajar a los narcotraficantes, en aras de no desatar una guerra. El resultado ha sido que los criminales andan por el país a sus anchas, sabedores de que no habrá GN ni militar que les toque un pelo. Les da tiempo hasta de hacer videos carísimos, de autoexaltación.


Pienso que este pequeño botón de muestra más que reflejar un fenómeno musical de nuestros tiempos revela lo herido que está nuestro tejido social.



Aquí en audio mi comentario de hoy en la mañana en Radio Ibero, con Mario Campos, sobre este tema:




miércoles, 9 de marzo de 2022

Tomás Boy y las 4 mil semanas

 



Por estos días leo el libro "Cuatro mil semanas. Gestión del tiempo para mortales", de Oliver Bukerman, que se inscribe dentro de los libros de productividad personal y empresarial, pero con un enfoque disruptor. (No autoayuda, no babosadas)

Propone olvidarnos de las listas por hacer (List-to-Do), que sólo nos empelotan más con nuestros pendientes y sugiere que asumamos con realismo que somos mortales, que cada día no tiene más de 24 horas y que nos tenemos que resignar a que habrá cosas que deseamos hacer que nunca haremos, y en un extremo más radical, que hay mundos que no viviremos aunque los soñemos, por lo que tendemos que concentrarnos en lo más importante y en lo más radical de nuestra lista por hacer, donde no todo sea trabajo, sino que haya tiempo para nosotros mismos, para el ocio y para dormir.

Las 4 mil semanas son aproximadamente los 80 años que habremos de vivir en promedio, muchas veces menos, a veces muchísimo menos, no lo sabemos, porque se nos puede atravesar un infarto, un microbús, un cáncer, y ya estuvo. Razón por la que no hay tiempo que perder en la aplicación de una lista pequeña y realista de cosas por hacer.

En esas reflexiones estaba cuando me entero de la muerte del futbolista Tomás Boy, víctima de una tromboembolia pulmonar. Ahí está la prueba, un giro inesperado del cuerpo y se acabó... ni a las 4 mil semanas llegó, porque murió a los 70 años. No le tenía especial aprecio a Boy, pero su caso encaja con mi lectura en cuanto a lo frágil de todo esto y la enorme cantidad de cosas que hay por hacer en la vida... que tenemos que ir racionando conforme el reloj biológico avanza....

martes, 8 de marzo de 2022

Los Días de Radio de Sosa Plata

 


Directamente de la mano de su generoso autor recibí este libro, que actualiza todo lo que sabíamos sobre la historia de la radio en México. 

Gabriel Sosa Plata es un académico de los medios de toda la vida y actualmente es el director de Radio Educación. 

Se agradece que es ágil, surgido de investigaciones académicas pero aquí traducido a un leguaje sencillo, de divulgación. 

Texto indispensable para estudiantes de Comunicación y periodismo y, por qué no, para quienes estén interesados en esta industria apasionante que, como aquí se aprecia, no ha estado exenta de intereses y desencuentros.

lunes, 7 de marzo de 2022

AMLO ¿rodeado de ángeles?


El miércoles pasado Luis Carriles publicó en su columna Aguas Profundas el texto “Andy y los sin calcetines”, un grupo de mirreyes de camisa abierta y zapatos sin calcetines, bebedores de champaña, que se dedican a arreglar broncas de proveedores en Pemex y dicen ser amigos de Andrés, el hijo del presidente López Obrador.

En juzgados está rebotando el nombre del ex consejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer, como parte de un entramado de extorsión de empresarios y personajes públicos, idéntico al que tuvo a su vez Enrique Peña Nieto en su sexenio, en esa misma posición.

El otro hijo del presidente, José Ramón, también ha estado, desde el 11 de febrero pasado, en el ojo del huracán público por su suntuoso estilo de vida, ligado de manera muy sospechosa al proveedor de Pemex, Baker Hughes.

La paraestatal Seguridad Alimentaria Mexicana, Segalmex, la pretendida nueva Conasupo, dirigida por el mentor del presidente, Ignacio Ovalle, no tiene cómo comprobar qué pasó con 5 mil millones de pesos mal ejercidos o desviados, de lo que ha dado cuenta la Auditoria Superior de la Federación. 

Manuel Bartlett e Irma Eréndira Sandoval no pudieron explicar convincentemente sus abultadas propiedades inmobiliarias.

El Presidente de la República, fiel a su costumbre, se bloquea, entra en negación y ataca a sus críticos, se asume rodeado de ángeles impolutos, incapaces de traicionar su confianza o de incurrir en debilidades o excesos. Voltea la narrativa y se dice igual de agredido que Francisco I. Madero previo a su martirologio.

Alguna vez dijo que en materia de corrupción sólo metía las manos al fuego por su esposa y su hijo más pequeño. En los hechos defiende a todo su entorno cercano, familiar y de gobierno. Supone que como él es austero y honesto, en automático todos los demás cercanos lo son sin mancha de duda.

Esta debilidad de carácter se entiende y es muy humana, pero tiende a sesgar su actuación. La lucha contra la corrupción es para él el eje de todo su trabajo, y hace bien, ningún presidente moderno le había entrado en serio a ese tema, pero cree que una vez que tomó posesión, aquella desapareció por arte de magia.

Creer que el pueblo es bueno, los ricos malos, los españoles tramposos, los medios completamente corruptos, su gobierno 100% honesto, su familia incapaz de un error de juicio, entre otras fijaciones suyas, son prejuicios que nublan su entendimiento y afectan su tarea de gobierno.

Entre esas creencia mágicas está la más peligrosa: la de que el Ejército es incorruptible, no tiene apetito de poder y es incapaz de violar derechos humanos. Que si lo hizo en el pasado fue por obedecer órdenes de los civiles que estaban al mando, es decir los ex presidentes neoliberales. Que la milicia son pueblo uniformado y por lo mismo incapaces de corromperse, o de vincularse con delincuentes, o de violar las garantías individuales de la ciudadanía.

Por esa garantía de honestidad es que les ha entregado todo: la seguridad pública, la administración de puertos, de carreteras, la construcción de sus obras más preciadas, su tren, su aeropuerto, reparten vacunas, gas, porque ellos son incapaces de fallarle. Nadie jamás haría negocios turbios ni se ensuciará las manos. No podrían, es impensable, son pueblo.

Y decimos nosotros que también son humanos, y capaces de tener manzanas podridas, que históricamente se ha documentado connivencia de encargados de zonas militares con delincuentes, que hubo un general Gutiérrez Rebollo un Quirós Hermosillo y similares, que existen cientos de carpetas de delitos cometidos por integrantes de las Fuerzas Armadas que ventilan diariamente los tribunales militares, que las comisiones de derechos humanos, entre ellas la nacional, no dejan de recibir quejas.

Es decir, que no por mucho idealizar al pueblo bueno y al Ejército resulta que tiene que ser cierto. No se duda de la integridad en general de la milicia, pero sí de lo que algunos de sus miembros puedan hacer y pensar si se sienten cubiertos por un manto de impunidad que les va a justificar lo que sea. Eso es muy riesgoso para el país, la seguridad y la democracia.